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GRACIAS, OLGA HAMMAR (1933-2026)

7 jul
2 min de lectura

Actualizado: 9 jul

Susana Gamba



El 26 de junio nos dejó Olga Hammar, a poco de cumplir 93 años. Su larga vida, llena de ricas y profundas experiencias, deja un legado muy importante y es ejemplo de lucha para las mujeres trabajadoras y el pueblo argentino y latinoamericano.  

     Asistente social y periodista, nació en Buenos Aires en 1933 y dedicó su vida a la militancia política, los derechos humanos y crear conciencia feminista entre las mujeres trabajadoras y sindicalistas.

     Su espíritu inquieto y luchador la impulsó desde muy joven a recorrer América Latina, motivada por la Revolución Cubana. En ese trayecto, en Lima conoce a su marido, maestro y compañero Jorge Hammar, de quien toma su apellido. 

     De vuelta en Argentina en 1962, se vinculó a los gremios docentes combativos y trabajó en Santiago del Estero; creó escuelas albergue y se conectó con los primeros grupos revolucionarios. En 1976, tras el golpe de estado debió exiliarse en Estocolmo. Allí contactó con refugiadas latinoamericanas y comenzó a formarse en las ideas feministas. Pionera en la temática, dirigió la revista Micaela.

     De regreso al país, integra la lucha de sindicatos docentes, promueve y dirige la Fundación TIDO (trabajo, investigación, desarrollo y organización), la Mesa de Mujeres Sindicalistas y otras organizaciones sociales.

     Desde 2003 estuvo al frente de la Comisión Tripartita por la Igualdad de Oportunidades (CTIO) en el Ministerio de Trabajo de la Nación, luchando contra la brecha salarial y la desigualdad laboral. Su libro autobiográfico Tozudamente da cuenta de su rica trayectoria. En 2011, la Legislatura porteña la nombró Personalidad Destacada de la Ciudad de Buenos Aires por su incansable lucha por los derechos de las mujeres.

     Nos despedimos de Olga Hammar con el corazón lleno de gratitud y admiración. Le agradecemos profundamente por su lucha incansable, por esa tenacidad que la caracterizó en cada espacio que ocupó, y por la pasión desbordante con la que defendió la igualdad de oportunidades. Olga nos enseñó que los derechos se conquistan poniendo el cuerpo y el corazón.

     Como bien nos dejó grabado en el título de su libro, vivió Tozudamente: firme en sus convicciones, rebelde ante las injusticias y siempre fiel a sus compañeras. Su legado no se apaga; se queda en cada mujer trabajadora que hoy levanta la voz gracias al camino que ella contribuyó a abrir.


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